Para tener ideas de negocios es necesario estar enfocado en todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana. Abrir nuestra perspectiva en la forma de ver las cosas y preguntarnos porqué esto es así o cómo podría hacerse algo de forma diferente.
¿Es difícil? No porque es algo que un niño de 5 años hace constantemente. Se pregunta el porqué de las cosas y ese es el principio de una buena idea.
La respuesta podría ser algo que hemos estado haciendo desde hacia tiempo, pero aportando una diferencia lo suficientemente significativa como para que el público identifique ese aumento de valor y esté dispuesto a pagar por esa diferencia.
Me refiero a mejoras que vemos cada día. Por ejemplo, un cochecito de bebé. Ahora los hacen muy manejables, flexibles para plegar y con unas prestaciones muy interesantes. Amortiguadores, ruedas gruesas para todas las superficies, muy ligeros…
La idea de negocio era ver que el público objetivo, los padres, están dispuestos a pagar más por un paseo más cómodo con el bebé.
Por lo tanto, no se trata de inventar algo muy complicado como la bombilla, sino ver las necesidades del mercado del cuál nosotros formamos parte.
Siempre parece sencillo de ver una idea, pero cuando te la cuentan. Y es que lo conocido parece obvio, pero no es así.
Jorge
Estrategia Webmaster
SEP
